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Beta Estratégico: Entre la gestión activa y pasiva

Repasamos la evolución de los flujos a ETFs con Beta Estratégico

La mayoría de los ETFs son similares a los fondos de índices tradicionales, los cuales consisten en una cesta de activos que tratan de replicar, lo más fielmente posible, el rendimiento de un determinado índice de mercado a través de un parámetro estadístico conocido como beta. Por tanto, este instrumento trata de “acompañar” la evolución de un índice referencial, configurándose como una estrategia pasiva. De esta manera, los inversores pueden asumir exposiciones a renta variable, renta fija e inversiones alternativas con poco esfuerzo y bajo costo.

Desde la crisis financiera en 2008, se ha generado mucha discusión entre gestión activa y pasiva en la industria, y es exactamente dentro de este entorno que nasce el concepto de los fondos con beta estratégico (“smart beta”). Estos productos están diseñados para promover mejoras en términos de rentabilidad o riesgo en comparación con el modelo tradicional de ponderaciones de acuerdo a la capitalización del mercado.  Se puede decir que los fondos con beta estratégico, se encuentran en el punto de intersección entre las estrategias pasiva y activa, por lo que asume características de estos dos grupos.

Los activos globales destinados a este tipo de inversión vienen creciendo de manera consistente, sobre todo, desde 2011.

Fuente: Morningstar Direct

En una primera generación de estos productos, se observaba un gran número de betas estratégicos orientados a rentabilidad, aprovechándose de factores como: momentum, dividendos, etc. A finales de 2011, se ha producido una mayor entrada de estrategias orientadas a riesgo atribuyendo a estos ETFs estructuras de volatilidad ponderada, paridad de riesgo y otras técnicas con el objetivo de producir un instrumento de inversión pasivo, pero que al mismo tiempo busca aislar el efecto negativo del riesgo (de manera activa) en el mercado. A la continuación ilustramos un caso particular de un beta estratégico orientado al riesgo.

Fuente: Morningstar Direct

Se puede observar que, en este caso, dos ETFs bajo la misma categoría, es decir, enfocados en inversiones diversificadas en los mercados emergentes, presentan distintos resultados para la desviación estándar (anual) como parámetro de riesgo, lo que se puede configurar como una alternativa interesante a aquellos inversores que buscan exposición en este tipo de mercado, pero no quieren asumir un grado muy elevado de riesgo en su portafolio.

En 2014 se ha observado un crecimiento de aproximadamente 30% de los activos globales destinados a estos productos, alcanzando la marca de 442  Mil Millones de dólares. Grande parte de este efecto puede ser explicado por el ingreso de recursos hacia este instrumento:

Fuente: Morningstar Direct

Aún en 2014, considerando la alta volatilidad de los mercados globales, los ETFs con beta estratégico se han presentado como un medio de inversión muy utilizado por la industria financiera.

Los resultados presentados no implican que dicha tendencia se seguirá observando en el futuro, pero nos da señales de que las discusiones entre gestión activa y pasiva van a seguir presentes y que el inversionista, cada vez más, dispone de soluciones robustas e interesantes para diversificar sus inversiones. Por lo tanto, es muy importante que se verifique las diferentes estrategias ofrecidas por estos tipos particulares de ETFs y cómo se puede sacar un mejor provecho de ellos para un determinado horizonte de inversión. 

Sobre el Autor

Pedro Antonio Da Silva Faria  trabaja como Client Solutions Consultant para www.morningstar.cl